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El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de
pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo
(autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado
pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede
liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente
"ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e
incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar
con un tratamiento adecuado.
Tipos de depresión:
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón, existen varios tipos
de trastornos depresivos. Este panfleto describe brevemente los tres tipos más comunes. Los tres tipos
son: depresión severa, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión,
el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas) que
interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes
eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero
por lo general ocurre varias veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo de depresión menos grave,
incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el
funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden padecer de
episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es
tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios
cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo
(depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son
graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o
de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar
hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la
manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que
el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la
persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios
descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar
puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
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